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domingo, 21 de julio de 2013

Embalse el Yeso con Jorge Excursiones (Parte 2)

¡Ahora prosigo con la entrada anterior!



Una vez que ya estábamos almorzados y habíamos descansado su buen rato en las rocas. Seguimos caminando con la intención de llegar a una de las puntas del embalse, donde había una curva que continuaba el camino hacia las termas del Plomo. Un viaje que ojalá algún día lleguemos a hacer con Ana.

En el camino, yo aproveché mi camarita regalona para hacer las fotos que quería del embalse. Durante el camino y en el mismo lugar me fui acordando de varios postres, como las tortas de selva negra o los helados de stracciatella, por la coloración del paisaje. Por momentos, tuvimos que atravesar partes que estaban completamente cubiertas de nieve. 

Embalse el Yeso
Anita sonriendo en el camino
Yo, no tan fotogénico, con el embalse y las montañas de fondo.
Lo que digo que parece helado de stracciatella.
La parte complicada de pasar cubierta de nieve.
Embalse el Yeso


Cerca de las 15.00 llegamos a una de las puntas que queríamos. ¡La vista que había era tremendamente hermosa y conmovedora! Con Ana y los demás miembros del grupo estábamos muy felices y contentos con lo que estábamos viendo. Pensar que está relativamente cerca de Santiago y muchos de nosotros lo desconocemos. Es cierto que quizá estando solo lo habría disfrutado, pero junto a Ana fue probablemente uno de los días más bonitos de este año y de mi vida también.

La luna mostrándose desde esa hora y antes.
¡La vista maravillosa!
Ana con el embalse y la cordillera.
Sentado en la nieve con el trasero mojado, pero feliz.
Los dos juntos en el embalse. Me dan unas ganas de enmarcarla.
Como se veía desde un poquito más allá.
Después de avanzar un poquito para ver otras vistas, nos devolvimos para juntarnos con el grupo. Una de las chiquillas del grupo me pidió si le podía hacer una foto saltando con el embalse, y como resultó, luego vino otra y otra, y otra, y saqué montones de veces la misma foto con distintas caras jajajajaja. He aquí también la foto de Ana.
Anita saltando jejeje
Yo saltando.


Después de las fotos de gente saltando, le pedimos a las chiquillas que nos tomaran fotos juntos. ¡Quizás cuándo volvamos a estar en este lugar!, además que estábamos teniendo un día tan bonito juntos. Volvimos con el grupo, nos sacamos la foto grupal y volvimos por el camino hacia el refugio fronterizo.



El grupo de la excursión.
Llegamos a eso de las 17.00 adonde estaban estacionadas las vans. Yo venía con los calcetines y zapatos mojados, pues en varias partes hundí las piernas en la nieve y me fue entrando. Ana también venía con las zapatillas mojadas. De todas maneras, lo habíamos pasado tan bien que no nos importó.

La única parte ingrata del viaje fue la vuelta, tanto porque no queríamos que acabara, como porque nos tocó un feroz taco (embotellamiento). Tanto así que demoramos alrededor de 5 horas y media en llegar a Santiago. El día en que fuimos, como era una festividad católica, hicieron cortes de tránsito en San José de Maipo, el pueblo principal del Cajón del Maipo. Esto, sumado a la gente que salió por ser día festivo y que aprovechó las vacaciones de invierno de los niños, hizo que el camino estuviese repleto pero repleto de autos.

Llegamos cerca de las 22.30 a Plaza Italia, nos despedimos de los miembros del grupo, dimos las gracias a don Jorge y a los conductores que hicieron posible esta excursión, tomamos el Metro y nos dirigimos a la casa de la abuela de Ana, pero eso es otra historia. ¡Ojalá que hayan disfrutado esta primera crónica viajera!


Embalse el Yeso con Jorge Excursiones (Parte 1)

¡Hoy damos inicio a nuestras crónicas viajeras! En esta oportunidad, quiero comentarles de una de las excursiones más bonitas que he hecho. A modo de contexto, aunque vivo en Santiago y estoy relativamente cerca del Cajón del Maipo, nunca he podido conocerlo como quisiera porque se requiere un vehículo grande y un buen conductor. Por esta razón, el día en que encontré una excursión organizada y vi que era un precio accesible, le dije a mi amada polola Ana si es que quería venir y nos lanzamos a la aventura. 


Nuestro punto de encuentro fue la famosa y céntrica Plaza Italia. Teníamos que estar a las 08.30 am para poder juntarnos con don Jorge, que era el organizador y gestor de esta aventura que tendríamos. En un principio, como buenos jóvenes desorientados, fuimos preguntando a cada grupo de turistas en la zona si es que iban al embalse el Yeso. Lo más gracioso fue cuando le preguntamos a un turista asiático y nos contestó algo que no entendimos y se fue, jajajaja. Al final, fue Jorge quien nos terminó encontrando y juntando con el grupo.
Otro de los guías conversando con gente de nuestro grupo, y el perrito durmiendo al sol.
Éramos 23 personas, muchos correspondían a turistas españoles (que manera de pelusear y reírnos), colombianos, asiáticos y unos poquitos chilenos. Una de las cosas que nos contaba Jorge era que recién desde hace unos años los chilenos han comenzado a hacer estas salidas y conocer más de los alrededores de Santiago a través de estas excursiones.

Nos dividimos en un furgón Kia Besta y una Mercedes Benz Sprinter. En el camino, Jorge les iba comentando sobre los lugares que veríamos, los tiempos de viaje estimados, y yo le señalaba a los turistas españoles el porqué de los cambios de nombre en las avenidas. Cerca de las 11 de la mañana, nos detuvimos cerca de San Gabriel para pasar al baño y comprar unas cosas. Como yo soy algo despistado, llevé de todo a la excursión, menos almuerzo, así que compré una empanada de pino.

Seguimos en el camino y comenzó el camino de ripio hacia el embalse. A medida que avanzábamos, con Ana nos íbamos felicitando por haber tomado la opción de esta excursión, pues va a pasar harto tiempo antes de que tengamos un auto capacitado para caminos como éste y que uno de los dos sepa conducir también a la altura. Habríamos postergado conocer un lugar tan bonito. Cerca de las 12.00, mirando la hora en mis fotos, nos detuvimos en una parte del camino que hacía de mirador. Nos tomamos varias fotos entre los turistas. Ella se veía muy feliz con la idea de estar en la nieve y conocer un lugar bellísimo.
El Mercedes Benz Sprinter de nosotros y el Kia Besta del resto del grupo.
Vista desde el camino al embalse. ¡Se veía precioso!
El río Yeso (afluente del Maipo) y las montañas cercanas al embalse.
Ana y yo con el paisaje de fondo.
Anita muy feliz con la nieve de fondo.
Continuamos el camino hacia el embalse, a medida que avanzábamos veíamos pedacitos de hielo más grandes, hasta que en un momento el camino estaba rodeado de nieve. ¡Primera vez en mi vida que veía tanta nieve junta! Nos estacionamos en uno de los refugios que se construyeron en los 60s para la gente que construía el embalse. Estas aguas son muy importantes para Santiago dado que son su fuente de abastecimiento de agua potable.
El Mercedes Benz Sprinter estacionado en el sector de los refugios.
En el lugar, nos dedicamos a jugar un rato con la nieve, tirándonos pelotas de nieve, sacándonos fotos, sacándole fotos a otros miembros del grupo. Por lo demás, otras personas que venían en sus vehículos se quedaban ahí para preparar asados, jugar con la nieve o seguir por el camino de barro hacia el embalse como nosotros.
Anita muy contenta con la nieve
La vista hacia la Cordillera. Creo que ese es el cerro Mesón Alto.
Anita y yo en la nieve.
Rumbo al embalse el Yeso.
Estuvimos alrededor de 1 hora caminando desde el refugio, mientras lo hacíamos fuimos jugando con la nieve, subíamos de repente por la ladera, intentamos hacer un angelito, hicimos un mini monito de nieve, y yo también aproveché un poco la altura para sacar fotos del camino. Lo que más nos sorprendió fue ver un Escarabajo (Volkswagen Beetle) subiendo. Se veía todo tipo de vehículo, pero realmente nos parecía irresponsable exponerse a quedar tirado en ese lugar, sobre todo un día festivo.
El camino desde la ladera.
Un Poncho subiendo.
El río Yeso
Yo feliz subiendo un ratito
Llegando al embalse.
Anita feliz y el cajón del Yeso de fondo.
Cerca de las 13.45 vimos el embalse, el cual se veía realmente hermoso. Como grupo, nos fuimos a sentar a una rocas para devorar nuestros almuerzos. La empanadita de pino que me compré me salvó mucho el apetito, Ana se había llevado unos fideos con vienesa. En el camino también vimos un ave muy hermosa y simbólica. El sol estaba pegando muy muy fuerte, así que con Ana nos pusimos bloqueador solar, yo usé el gorro de la parka para que no me doliera la cabeza después.
Anita y yo felices con el embalse.
Los dos felices juntos.
La vista del embalse desde las rocas.
Don Jorge, su familia, y otros miembros del grupo almorzando.
Los precipicios que van desde el camino hasta el embalse.
Y sigue... ¡en otra entrada!